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3.8.10

Los pumas dormilones de su cama.

Las Converse All Star de Carol levantaron polvo de la tierra cuando se bajó de un salto de la Harley Davidson negra. Su rostro es serio, pulido y con un atractivo innegable, que hace parecer como si estuviera enfadada; pero no, ella está muy feliz.
El cabello castaño claro baila con la brisa y choca de vez en cuando con la camiseta gris que combina con sus pantalones ceñidos a las piernas. Se dirige hacia un árbol en lo alto de la colina que está al lado del camino donde dejó descansando su motocicleta. Ah, ése árbol era mágico para ella; ahí siempre soñaba que volaba y que en su próximo cumpleaños -los 9 años- tendría un puma de regalo.
Pero la inocencia tiene un límite y ella dejó de volar para estudiar cada vez más, y cuidar de sus hermanos pequeños, sabiendo que tendría que conformarse con el gato de su tía.
Aún así, Carol está muy feliz. Por que aún sin la compañía de la inocencia puede volar en su motocicleta y tiene muchos peluches de pumas dormitando en su cama.
Carol saca un bolígrafo de punta gruesa y empieza a escribir en las hojas del árbol, manchándolo de negro, jugando a tatuarlo sin su permiso. Y se ríe, por que es uno de los pocos momentos en que puede dar un respiro y volver la vista a atrás.
Nadie sabe las palabras que le escribe al árbol ¿Le pide deseos? ¿Le cuenta secretos? ¿Le da las gracias por escucharla? No se sabe, nadie lo sabe.
Carol, está feliz; vuela en su motocicleta camino a casa donde la esperan los pumas dormilones en su cama.




Para mi amiga Carol. Te quiero un montón.

1 comentario:

  1. Holaa!! Me gusta tu nuevo blog, y esta entrada tmb está genial.
    Me gusta sobretodo la originalidad sobre lo que escribes, tmb me hago seguidora de este blog, igual que del otro que tenías.

    Pásate por el mío cuando quieras.

    Un beso

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