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29.12.10

Inexplicable y venenoso.

-¡Para de reírte! ¿Estás loca?

Ah... Mónica tiene que hacer un trabajo de biología con esa chica tan bipolar y simpática de clase. Para Mónica eso es algo extraño... ¿desagradable? Más bien eso. Pero bueno, Carol es así, con esa sonrisa que ilumina el día y ahora enfrente del volcán de arcilla que escupe agua con bicarbonato sódico revuelto con anilina roja... Carol está que se disuelve de la felicidad.

-¿Qué te pasa?

-Nada. Estoy feliz, ¿nunca lo has sentido?

Carol echa piedrecillas en el diminuto cráter de su proyecto y tararea una canción. Mónica piensa en su pregunta.

-Pues no, una persona como yo no es que lo sienta mucho.

Carol frunce el ceño y mira a su nueva amiga con atención mientras bebe del café de su taza. Se lo bebe negro y sin dulce. A lo mejor es que ya tiene todo el azúcar del mundo dentro, piensa Mónica.

-¿Cómo tú?

-Si. Sin padres, lesbiana y obsesa.

-¿Obsesa? ¿Con qué?

Increíble, piensa Mónica. Le acaba de decir en una frase su condición de vida deplorable, su orientación sexual no aceptada por la sociedad y por lo único que se preocupa es por las obsesiones. A la cabeza de la huérfana glamurosa se vienen las imágenes de cuando fuma sola y piensa que lo único que tiene es la voz del cantante de turno en su radio casete.

-Pues... No sé. ¿Por qué bebes café? No creo que te haga demasiada falta.

-Ah, es que mi cantante favorito es adicto al café.

-Qué tontería, Carol... Vives para alguien que...

-No sabe que existo, lo sé. Da igual, les he conocido en persona y me preguntaron que por qué no gritaba desesperada como las demás. Las revistas se ahorran estas partes interesantes, ¿sabes? Si te digo la verdad sólo estaba nerviosa porque no tenía boli para que me firmaran sus fotos. Son personas, iguales a mí. Y les amo.

Mónica niega con la cabeza y resopla. El volcán funciona, entonces por ese día han acabado. Lo dejan en la parte de abajo del armario de Mónica y Carol empieza a curiosear las cosas de su habitación. Ve entre todos los cachivaches ese videojuego para cantar. La última versión en modo rock.

-¡Oh, Dios mío! Vamos a usarlo, ¡por fa!- Carol pone morritos y Mónica se sorprende de la confianza que le toma. Es inexplicable y venenoso, porque se expande por su corazón solitario esa sensación que...

No. No puede ser.

-...Cuando quieras me ayudas! Que estoy harto de verte pidiéndome cuentas con cuentos de ciencia ficción, con un poco de suerte...

Cantan juntas y a Carol vuelve a atacarle la risa. Será el café...Será cantar. Ni idea. Pero a Mónica empieza a sonreír también.

Ahora ya lo siente. Felicidad sin más, sin razón alguna.

O no.

26.12.10

Con vestido elegante y mil copas de más.

El 24 de diciembre Carol se despierta a las doce del día aproximadamente. Se había ido a la cama a las cinco de la madrugada y no le hace mucha gracia el día que es. Sólo quiere coger la motocicleta y pirarse de la bola de cristal tan comercial e hipócrita en la que está metida. Sus hermanos pequeños ya están levantados y emocionados presionan a papá y a mamá para que les digan qué son los regalos que hay bajo el árbol.

No sale de la cama, enciende la televisión y se encuentra con las típicas películas navideñas.

-Joder... Los americanos siempre tan pesados con su puto verdadero significado de la maldita navidad.

Y en esa frase dicha por ella podrían haber cabido trescientas vulgaridades más. ¿Por qué no? Pasa de canal y pasan dibujos japoneses. Otros obsesos con el significado de todo. A la mierda la televisión.

Se levanta de su cama y se dirige al escritorio. Entra en todas las redes sociales y lo único que hay son vacíos deseos e hipócritas, cada vez más hipócritas 'te quiero'. Cerrar todas las ventanas. Abrir una nueva. Twitter. Su guitarrista preferido no ha dejado ningún mensaje aún. ¿Es posible que sólo ella espere de verdad ese deseo que en realidad no es para ella? Seguramente él lo escriba colocado por las drogas... Segurísimo que lo escribe por que se lo ha dicho su mánager y no quiere quedar mal.

A Carol le da igual. Carol ha dejado de querer a Sergio para quererlo a él. Al que nunca sabrá que ella existe pero que ella quiere tanto.

-Estará acostumbrado ya...- Susurra para ella.

Mamá la llama a desayunar y cierra el Twitter. Ya lo mirará más tarde. Al dirigirse a la puerta ve de refilón su reflejo en el espejo y se devuelve para mirarse mejor.

-Prepárate,- Se dice a ella misma en voz alta.- para vivir un día de mierda.

Porque al fin y al cabo eso es lo que es. Un día como cualquier otro. Ella pasa de todo. Vive estos días como si fuera marzo sólo que con vestido elegante y mil copas de más.

22.12.10

Temblar.

La realidad te hace temblar, Ramiro.

Cuando eras un canijo y mirabas Pokémon en la tele, te preguntaban qué querías ser de mayor. Oh, si, cantante. Pues obvio, entrenador como Ash Ketchup o como se escriba.
Pero no, parece que lo único que te queda hacer es meterte en el puto bachillerato de ciencias y ponerte a temblar más con la selectividad y estudiar medicina. También tenías la opción de psicología; al fin y al cabo, locos y enfermos en el mundo iban a haber cada día más, por lo tanto a ti te parece que son las profesiones del futuro.

Pero a la pregunta de cuando tenía diez años tienes dos formas de responder, Ramiro. Puedes decir lo que realmente quieres y lo que sueñas o lo que te obliga a hacer la vida.

Por una parte van tus sueños, que son cálidas tardes de verano con Erica por siempre y canciones de Sum 41 de fondo. Luego la playa, los peces y la sal del mar. El aire caliente y el sol quemándote cuando juegas al fútbol.

Y la otra parte, no apetece decirla, ¿verdad? Porque esto segura que tanto a ti, Ramiro, como a mi, nos tiemblan las piernas de sólo pensarlo.


Última para Ramiro.

16.12.10

Aprobado.

Se ha terminado de vestir. Ramiro sabe que para su novia no es un buen momento; no entiende porqué las chicas se toman los problemas de sus amigas taaan personalmente. Álvaro por ejemplo seguiría respirando con la misma tranquilidad aunque le hubieran amputado un dedo a Ramiro.

-Mary, ¿qué hay para comer?- Ramiro baja las escaleras corriendo y mira el reloj. Erica llegará en cinco minutos aproximadamente.

-Comida italiana.- La madre de Ramiro no especifica más y se da la vuelta con un bol de ensalada camino de la mesa.- ¡David! Vamos, que la niña está por llegar.

El padre de Ramiro baja las escaleras con el periódico en la mano y comenta algo sobre la bolsa. Se sienta muy serio y mira a la nada.

-¿En realidad es necesario?

-Papá, es mi novia, por favor, comportate.

Din don.

Cuando va a comenzar un examen para el que se tienen unos nervios especiales, el timbre que anuncia el final de la clase anterior es una tortura. Erica acaba de hacer sonar el timbre que iniciará el examen de los extraños padres de su novio sobre ella. Pero ya lo ha aprobado, sólo con presentarse y soportar esa comida que no tiene muy claro a qué le va a saber.

10.12.10

Los pilares.

-Señora, tome asiento.- La doctora mira seria a la señora Contreras, la madre de Mario y ésta se asusta. Algo va mal, ella lo sabía desde el principio. La madre de Mario acudió esa tarde, el 9 de Diciembre, a consulta por urgencias; su hijo presenta tos con sangre, los párpados los tiene más caídos que el ánimo y dificultad para respirar entre muchas otras cosas más.

-Algo va muy mal.- La señora Contreras es una mujer rubia y de ojos marrones, que estando muy joven se casó con un hombre mayor que ella, al que no amaba pero que tenía mucho, mucho dinero. Su voz se quiebra cuando habla y la mirada grave de la doctora (la mejor de todo el hospital y posiblemente en la ciudad) le pone la piel de gallina. Una madre sabe leer los ojos de los demás, si sus hijos están implicados.

-Verá, señora. Yo soy madre. Bueno, madre... Mi hija adoptiva se llama Sayuri, es japonesa. Desde que tenía quince años siempre quise hijos japoneses, y siempre quise que estuvieran en perfectas condiciones. A veces lo malo de los médicos es que creemos que nunca nos vamos a enfermar y que nuestros familiares tampoco. Sayuri es muda. Puede oír y ver. Eso es otra historia. A lo que quiero llegar, es que los padres deben de ser fuertes ante la situación que sea de nuestros hijos. Son nuestros pilares, y cuando un pilar se derrumba, tenemos que ser aún más fuertes para poder sostenernos y no hundirnos con los que nos queda de vida.

La señora Contreras siente que la habitación da vueltas. Casi no oye a la doctora.

-Su hijo tiene cáncer pulmonar de células no pequeñas. Hemos hecho todas las pruebas y los resultados de la biopsia llegaron esta mañana. Estaba a punto de llamarla cuando me dijeron que usted estaba aquí. Lamentablemente el cáncer se ha diseminado.

-Pero... sólo tiene quince años. El año que viene cumple dieciséis y no hace tanto que fuma.

-Es un caso especial, señora. Al parecer las células protectoras de los tejidos pulmonares en su hijo no cumplen la función que deben. El cáncer se está expandiendo al corazón, al otro pulmón y al cerebro un poco más lento. Mañana o pasado vendrán unos doctores y especialistas de Francia y Estados Unidos. Van a intentar hacer lo posible y con su autorización algunas investigaciones.

Hay veces en la vida, en las que preferiríamos estar metidos en una película, en una pesadilla o en una historia de ciencia ficción. Pero no, la señora Contreras sabe que todo lo que pasa es verdad. La vida podría no llegar a ser justa con Sayuri y con ella misma.

Ahora lo realmente importante era sujetarse con fuerza a lo que fuera, porque su pilar se está derrumbando a pasos inexplicablemente gigantescos y lo otro más importante era, cómo se lo iba a decir.





Nota de la Autora: Bueno, todos sabéis que estas historias no tienen una trama definida. Pensaba hacer 6 entradas para cada personaje, pero dadas las circustancias creo que Alejandra volverá a aparecer.

Preguntas o cualquier cosita en http://formspring.me/HarukoU

6.12.10

Cruel.

- Es lo menos que te puedes esperar, tío.

Mario da otra calada a su cigarro y bebe más de la mezcla que hay en el vaso de plástico; no está seguro de lo que es en realidad...algo de coca-cola con...¿ron podría ser? Ni idea. Se está empezando a poner más que tonto, muy borracho y los ojos le escuecen con los sentimientos a flor de piel, el humo de los cigarrillos y el frío despiadado del casi muerto noviembre.

- Pero... Yo sólo le dije que era mejor de amigos.

- Eso es imposible, gilipollas.- Mónica es franca, dura y sin pelos en la lengua. Cualidades muy peculiares que comparte con su hermana Carolina, a la que todos sus inmaduros amigos le llevan ganas.

Mónica mira con crueldad a la nada, la noche está oscura y el aliento se hace visible saliendo de sus bocas, en forma de humo blanco, cada vez que hablan o beben o fuman en ese parque desolado, a unas horas que ni los más descuidados se quedarían. Siente que Mario solloza y ve que como siempre, sólo es un niño que fuma mucha nicotina y poca mariguana y que al fin y al cabo siempre va a ser él mismo sólo delante de ella...

- Amiga del alma... Dejé escapar a Alejandra.- Los ojos de Mario se ponen más rojos de lo que pueden soportar y las lágrimas hacen una carrera mejillas abajo, hasta llegar a su cuello y colarse por la bufanda. El flequillo de cabellos castaños parece muy sucio y se le pega a la frente por el sudor que desprende su cuerpo ebrio a pesar de la helada.

- Fuiste muy poco valiente.

- Eso es muy dulce de tu parte, Mónica. Alejandra me odia, ¿lo sabes?

- Y tiene toda la razón, la chica. Eres un niñato inmaduro.

- Eso es lo que ella me dice cuando intento hablarle,- Mario se ríe amargamente, pero su humor se ha ido.- Es más cruel que... No lo sé.

Mario sabe que en realidad él ha sido el cruel, haciéndose el machote que no es, creyéndose más capaz que Alejandra, la chica a la que de verdad quería y que ella, ahora, sólo se puede escudar en una despiadada coraza de frialdad.

Porque es lo único que él le ha dejado y ahora, el destino se vuelve contra él en ese desolado parque a unas horas en las que el frío del moribundo noviembre es más cruel que...