Se ha terminado de vestir. Ramiro sabe que para su novia no es un buen momento; no entiende porqué las chicas se toman los problemas de sus amigas taaan personalmente. Álvaro por ejemplo seguiría respirando con la misma tranquilidad aunque le hubieran amputado un dedo a Ramiro.
-Mary, ¿qué hay para comer?- Ramiro baja las escaleras corriendo y mira el reloj. Erica llegará en cinco minutos aproximadamente.
-Comida italiana.- La madre de Ramiro no especifica más y se da la vuelta con un bol de ensalada camino de la mesa.- ¡David! Vamos, que la niña está por llegar.
El padre de Ramiro baja las escaleras con el periódico en la mano y comenta algo sobre la bolsa. Se sienta muy serio y mira a la nada.
-¿En realidad es necesario?
-Papá, es mi novia, por favor, comportate.
Din don.
Cuando va a comenzar un examen para el que se tienen unos nervios especiales, el timbre que anuncia el final de la clase anterior es una tortura. Erica acaba de hacer sonar el timbre que iniciará el examen de los extraños padres de su novio sobre ella. Pero ya lo ha aprobado, sólo con presentarse y soportar esa comida que no tiene muy claro a qué le va a saber.
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