Estaba cansada. Matada. Hecha polvo. Se tira en el sofá verde oliva y abraza el cojín rojo oscuro. Cierra los ojos y se ve a ella misma saliendo de casa a las siete de la mañana hacia su primer trabajo: Trabaja en una tienda de ropa de ocho a dos de la tarde. Y luego a eso de las cuatro de la tarde, con tres cafés circulándole por las venas se va a la cafetería hasta las once de la noche.
Todo sea por Mónica, se dice en la mente, que ya le tiene preparada la cena y los deberes están hechos sobre la mesa de madera negra; ''Para que veas que no te miento'' suele recalcar Mónica a Carolina. Y piensa en lo que dirían papá y mamá si supieran lo que es su hija menor. La pequeña y dulce Mónica. También se acuerda de cuando ella tenía uno o dos años más que su hermana.
Se levanta a la mesa y echa una ojeada a los cuadernos de su hermana. Se mete a la boca un trozo del pescado asado que ella le dejó y recuerda más. La sal y las especies de la cena se transforman en el sabor de su primer rechazo amoroso. Carolina hace un gesto de dolor y se lleva más pescado a la boca y lo pasa con un trago de zumo de mora.
Carolina se acuerda de sus rodillas temblando y sus manos también; pero de la rabia. Todo su orgullo se iba a pique y por la borda. Pero no importaba. claro que no. Y en los años que le quedaban en la secundaria hizo que ese chico se arrepintiera cada día de haberle dicho que no.
Las luces están apagadas y la televisión de Mónica se oye como un eco de otro mundo. Ya le daría las gracias por la cena. Los deberes estaban bien hechos, pero el corazón de Carolina se había vuelto un poco más negro por esa cena de recuerdos.
Os recuerdo que Mónica es la ex novia de Ramiro.
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