-¿Y tú desde cuando fumas?- Erica mira con el ceño fruncido a Alejandra. Su amiga le devuelve una mirada de culpabilidad y da otra calada al cigarrillo que se va desvaneciendo poco a poco.- Bueno, en todo caso me sorprendería que no lo hicieras.
-¿Y eso?
-Pues no sé. La Selectividad, y esas cosas de vosotros los de bachillerato. Además el niñato de Mario.
-Ya. Bueno, me entenderás cuando llegues a dónde estoy yo.
En la cafetería no hay mucha gente. Sólo ellas dos, amigas y confidentes desde hace unos pocos años, que fingen aburrirse una tarde lluviosa de otoño con olor a humo de tabaco y al café de Erica. Una más mayor que la otra. Erica más feliz que Alejandra, aunque ésta le lleve experiencia por delante.
-La gente de su curso no para de hablar de mi. No paran de decir que le he pedido salir. Joder.
-Bueno, al menos eres popular.
-Esto no es una peli americana, Erica. Que para eso ya estás tú.- Se termina el cigarro y lo mata contra el cenicero. Suelta el humo hacia otro lado y Erica ríe disimuladamente.
-No son ni las siete de la tarde y ya empezamos a hablar de eso.
-Vale. Me callo. Que esa canción me gusta.
Y escuchan juntas a Cee Lo Green, el Lady Killer, diciéndole a esa chica que la jodan. La camarera se pasa por su mesa masticando chicle y les pregunta que si quieren algo más. En la tarjetita que lleva pegada su uniforme pone que se llama Carolina. Bonito nombre, piensa para sí Erica.
-No, gracias- responde Erica a la chica alta y guapa, pero que tiene cara de cansada.- Alejandra, por favor, deja esa actitud.
Y es que en efecto es algo desmoralizante verla cómo se hunde por una tontería. Ella que siempre fue tan optimista, alegre y feminista. Ella que podía compararse con un tornado, ahora había llegado un niño haciéndola hundir y desaparecer poco a poco en el vacío.
Y Maria Antonieta, Ana Bolena y Juana de Arco, las heroínas de Alejandra paseaban cogidas del brazo por su cabeza.
-Háblame de Ramiro, por favor.- Alejandra se lo pide a Erica. Se lo pide por favor. Como un enfermo hambriento al que le hablan de los más deliciosos manjares. Pero no puede comer.
Y Erica lo sabe.
xS cada vez que leo este tipo de cosas me siento como si ya me supiera la historia al completo y con un mar de detalles solo leyéndome las tres primeras líneas y el título.
ResponderEliminarVenga ya haruko también vas dejar que te quiten el talento además del orgullo... Esa cabeza da para ideas mejores que esta no te ralles con esto poq no se te ve el estilo y la fuerza de antes. ;___;
La realidad no da para más, sensei. Está siendo más horrible de lo que pensé :S T-T
ResponderEliminar;3; pos vaya...
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